jueves, 13 de agosto de 2015

el Océano Interior. Guía fácil para la meditación zen




La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de la llegada de las tradiciones espirituales orientales a Occidente, entre ellas el Budismo Zen con su practica básica, la meditación zazen. Actualmente se cuentan por centenares los centros de meditación zen en Estados Unidos, Canadá y Europa. También en España se observa un crecimiento progresivo de centros zen y de personas que lo practican. La práctica de la meditación zen está formando cada vez mas parte de nuestras costumbres. Sin lugar a dudas, este hecho está siendo muy positivo y tendrá una influencia cada vez mayor en nuestra manera de ser y de percibir la realidad.

Este artículo fue publicado hace unos doce años en la revista‘Cuerpomente’.

El jardín secreto

Nuestra mente es a menudo parecida a un océano agitado en el que continuamente se agitan las olas de su actividad incesante: emociones contradictorias, pensamientos variados, sensaciones, expectativas, etc. La sociedad de consumo que sufrimos dirige nuestra atención hacia la realidad externa, en pos de la adquisición de bienes y de información. La industria del deseo excita nuestras ansias mostrándonos una zanahoria ilusoria magníficamente presentada por las agencias de publicidad. De esta manera la noria de nuestros días va girando y girando, año tras año, al mismo tiempo que la serenidad interior y el verdadero estado de felicidad se alejan cada vez más de nosotros.


En contraste, nuestro mundo interno permanece en la sombra. Nuestra mente es también como un jardín secreto abandonado en el que las zarzas y las malas hierbas, -los pensamientos obsesivos, las emociones perturbadoras, etc.-, crecen por doquier. Resultado de ello es un estado mental y emocional confuso, agitado, en definitiva, insatisfactorio. Sentimos malestar pero no sabemos lo que nos pasa. "Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. Por eso nos pasa lo que nos pasa", decía Ortega y Gasset. Para saber lo que nos pasa no tenemos más remedio que mirar dentro de nosotros mismos, comprendernos a nosotros mismos, hacernos íntimos con nosotros mismos, clarificar nuestras aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia. Esta es la mirada interna, el gran regalo que la meditación tiene reservado para cada uno de nosotros.

Generando calma mental

Zazen, la meditación zen, es una práctica espiritual muy antigua que fue actualizada y utilizada por el Buddha Sakiamuni como vía de acceso a un estado existencial caracterizado por una profunda serenidad y una lucidez aguda, gracias a las cuales pudo realizar la verdadera naturaleza de la existencia y liberarse así de las falsas representaciones creadas por la mente ilusoria.


Veamos en qué consiste una sesión de zazen. La agitación mental viene dada por la dispersión (desenfoque) de la atención. Lo primero que tenemos que hacer al comenzar una sesión de zazen es, pues, calmar la agitación mediante la concentración (enfoque) de la atención. Para ello, en primer lugar, enfocamos la atención sobre la postura corporal. Creamos una base corporal sólida doblando las piernas en loto o en medio loto, de forma que las dos rodillas en contacto con el suelo y las nalgas en contacto con el zafu (cojín para zazen) formen una base estable sobre la que pueda erguirse el tronco. Estiramos bien la columna vertebral. Relajamos los hombros. La cabeza permanece justo sobre los hombros, sin inclinarse hacia delante, detrás, izquierda o derecha. Dejamos caer los brazos a lo largo del cuerpo y disponemos la mano izquierda sobre la mano derecha, ambas pegadas al bajo vientre.

Una vez que nos hemos cerciorado de que la postura corporal es correcta y equilibrada, enfocamos la atención sobre la respiración. Enfocar la respiración sobre la respiración no quiere decir "controlar" la respiración. La respiración no necesita ser controlada. Sucede por ella misma. La inspiración sucede a la espiración y ésta a la inspiración siguiendo un ciclo natural en el que la voluntad de manipular sobra. Simplemente permanece atento a la respiración como si tu atención fuera un corcho que flota sobre las olas de la inspiración y de la espiración. Eso sí, no dejes que tu atención sea atraída por nada que no sea la respiración. No luches contra las distracciones. Simplemente enfócate con determinación sobre la respiración. De esta forma, naturalmente, automáticamente, inconscientemente, tu actividad mental se calmará.

Nadando en las aguas cristalinas

Cuando la superficie del agua de la mente está agitada es imposible observar el fondo. Todo se vuelve confuso. Sin embargo, cuando la superficie se ha calmado entonces puedes observar claramente el fondo y sus contenidos.


Una vez que sientas que tu mente se ha aquietado gracias a la concentración sobre la respiración, puedes abrir el campo de la atención gracias a la observación. Los principiantes deben ser muy cautelosos a la hora de pasar a la observación y deben asegurarse de que el nivel de concentración, o quietud, no sufre mengua.

Puedes enfocar tu atención sobre las sensaciones: corporales, visuales, auditivas, gustativas, olfativas y tomar conciencia (observar) de cada una de ellas. Aquí debes tener mucho cuidado. ¿Por qué? Por lo general, la mente tenderá automáticamente a catalogar las sensaciones como agradables, desagradables y neutras. Las sensaciones agradables generarán automáticamente una actitud emocional de apego, las desagradables de rechazo y las neutra de indiferencias. Cuando una ola se levanta, otras muchas la siguen inmediatamente y de esta forma puedes encontrarte de pronto en un mar agitado, zarandeado por las olas del apego y del rechazo.

La observación sólo puede tener lugar desde la ecuanimidad de la concentración. Si sientes que estás perdiendo la ecuanimidad, debes abandonar inmediatamente la observación y volver a enfocar tu atención sólo en la respiración, de forma que la concentración y la quietud que la acompañan sean reforzadas. La concentración (ecuanimidad) es el submarino mono-plaza que proporciona la protección necesaria para explorar (observar) la riquísima fauna y flora de nuestra conciencia, sin peligros.

Observando el color de las lentes

Si tu concentración es notable y durante un espacio de tiempo aceptable has estado explorando la riqueza de la actividad sensorial de tu mente, puedes dar un paso más y enfocar tu atención en tusactitudes emocionales. La amplia gama de emociones que los seres humanos somos capaces de experimentar tiene tres raíces principales: el rechazo y toda su familia (aversión, odio, antipatía, malevolencia, etc); el apego y toda su familia (aferramiento, simpatía, identificación, etc.) y la indiferencia y toda su familia (desinterés, etc.). Como se ha dicho ya, el rechazo suele acompañar a las sensaciones y pensamientos que la mente considera desagradables. El apego viene acompañando a las sensaciones y pensamientos considerados agradables y la indiferencia acompaña a las sensaciones y pensamientos considerados neutros.

Observar las actitudes emocionales a través de las cuales percibimos la realidad es una práctica sutil y difícil que necesita una cierta experiencia y un poder considerable de ecuanimidad. Se trata de tomar conciencia del color de las lentes a través de las cuales percibimos la realidad y, en la mayoría de los casos, una mente no entrenada es incapaz de discernir la realidad objetiva de su percepción subjetiva. Gracias a la práctica de la observación de las actitudes emocionales, la mente misma puede verse a sí misma con mayor objetividad y liberarse de las lentes coloreadas o, al menos, tomar conciencia del color (la deformación) a través del cual está percibiendo. Esta práctica genera una mayor ecuanimidad emocional y libera a la mente del penduleo extremo entre el apego ciego y el rechazo visceral.

Observando el observador

Si tu práctica de zazen evoluciona naturalmente a lo largo del tiempo, tarde o temprano te enfrentarás a la paradoja del observador observado. ¿Quién es el que observa? O mejor aún, ¿desde dónde parte la observación? Lo observado depende del punto de vista desde el que se observa. Según el punto desde el que parte la observación, la realidad observada será una u otra. En este nivel de zazen, puedes tomar conciencia de los contenidos mentales (programas, metaprogramas, sintaxis, etc.) o presupuestos inconscientes desde los que parten tu observación de la realidad que estás experimentando. Al tomar conciencia de ellos puedes darte cuenta al mismo tiempo hasta qué punto te sientes identificado (apegado) con ellos. Si, gracias a una observación ecuánime, permites que esa identificación emocional se disuelva, esos metaprogramas cognitivos perderán consistencia y podrás liberarte de ellos. De esta forma, al cambiar los presupuestos de tu observación, una nueva realidad aparecerá ante tus ojos.

Una vez en este punto, ya no podemos decir a ciencia cierta si es el observador el que observa la realidad o es la realidad la que observa al observador. Como decía Alan Watts, te experimentas a ti mismo "como una abertura a través de la cual el universo se observa a sí mismo". En palabras de un maestro zen:

"Miro la flor
Y la flor se ve a si misma
a través de mí.
La flor me mira
Y me veo a mis mismo
A través de ella".

Más allá del observador y de lo observado

Tu conciencia (la conciencia que el mundo toma de sí mismo a través de ti) no es tuya. Carece de propietario. Su naturaleza es su propia luz, gracias a la cual la realidad es lo que es en cada momento. Si has llegado hasta aquí tu mente iluminada verá que las cosas son lo que son y las aceptarás plenamente tal y como son. Si no has llegado hasta aquí, las cosas son lo que son aunque no lo veas ni lo aceptes.

Luz y sombra

Si te has sentado en zazen buscando la luz del espíritu no te extrañes si te encuentras de frente con tus propias sombras, con los aspectos más recónditos de tu inconsciente que permanecen ocultos a tu propia conciencia ordinaria. Un viejo maestro zen dijo: "La luz existe en la oscuridad, no veas sólo oscuridad. La oscuridad existe en la luz, no veas sólo luz. Luz y oscuridad depende la una de la otra como el paso de la pierna izquierda depende del paso de la pierna derecha". La toma de consciencia de tu propia oscuridad y la aceptación de la misma son requisitos básicos para comenzar a poner un poco de luz en la sombra. De la misma manera que el reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo del camino hacia la sabiduría, el reconocimiento de la propia sombra es el comienzo del camino hacia la claridad. Cuida de no caer en actitudes extremas: no creas que por haber clarificado un par de cosas ya lo has clarificado todo, no creas que por que has encontrado zonas oscuras, toda tu mente es oscuridad. La oscuridad existe gracias a la luz que la percibe. Como decía el maestro Kodo Sawaki: "La oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna".

La guía y el guía

Esta guía para la meditación zen es como un pequeño mapa introductorio. No pienses que con él podrás iniciarte a la práctica de la meditación zen. Las instrucciones directas de un maestro zen son imprescindibles. La meditación zen es mucho más que una técnica de meditación y ni siquiera un grueso manual puede suplir la enseñanza directa de un maestro zen, de persona a persona, de corazón a corazón. El secreto de zazen no está tanto en la técnica como en la actitud (ética) con la que se practica.

Dokushô Villalba
Maestro de meditación Zen, fundador y director espiritual de la Comunidad Budista Soto Zen española y del Monasterio Zen Luz Serena (Valencia, España), creador de la metodología Mindfulness Basado en la Tradicion Budista (MBTB).
Fotografías del autor.

Cuatro actitudes básicas.

A la hora de abordar una sesión de zazen es importante cultivar cuatro actitudes básicas:

1.  Actitud corporal. La posición corporal debe combinar dos aspectos: estabilidad y vigilia. La postura de zazen en loto o en semiloto es la que obtiene el mejor resultado de la relación estabilidad-vigilia. En cualquier caso, es fundamental que la postura te permita permanecer inmóvil y atento el mayor tiempo posible. A esto se le llama estabilidad.
2.   Actitud emocional. No te apeges ni rechaces emocionalmente ningún contenido de los que aparecen en tu campo de conciencia. Acepta cada sensación, emoción o pensamiento tal y como es, sin elegir ni rechazar. Si aparece en ti el apego o el rechazo, toma conciencia de que el apego o el rechazo ha surgido en ti y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama ecuanimidad.
3.   Actitud mental. No tomes partido ni por ni contra nada, sea lo que sea. No juzgues tus propios sentimientos, sensaciones o pensamientos. No digas: "Esto está bien, esto está mal". Si aparecen juicios y valoraciones en tu mente, toma conciencia de los juicios y valoraciones que han surgido y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le llama objetividad.
4.   Actitud espiritual. No huyas ni persigas nada, sea lo que sea. No quieras alcanzar nada ni liberarte de nada, sea lo que sea. Simplemente quédate ahí, observando, aceptando que cada cosa es lo que es en este momento. A esto se le llamaapertura interior.


Efectos de la meditación zen.

No emprendas la práctica de zazen buscando resultados inmediatos. La meditación no es una máquina expendedora de refrescos. Enfócate en el presente y olvida el pasado y el futuro. Si continuas practicando cada día con perseverancia, sus efectos irán apareciendo sutil y paulatinamente. Entre ellos cabe destacar:

Despertar. Las conciencias sensoriales se agudizan. El nivel de atención aumenta. La conciencia de los actos, palabras, pensamientos y sentimientos se vuelve clara. Esto hace que la mente en general pueda permanecer en un estado de despertar óptimo.

Integración. Se reduce la tensión generada por las contradicciones. Las parejas de opuestos (cuerpo-mente, yo-otros, bien-mal, amor-odio) comienzan a trabajar en sincronicidad armónica.

Integridad. La armonización de las contradicciones y el estado de despertar  te ayudarán a sentirte íntegro y total en tus acciones, palabras y pensamientos. Eres lo que eres y en cada momento estás haciendo lo que estás haciendo, plenamente, con la totalidad de ti mismo.

Centramiento. La integridad contigo mismo y en ti mismo te permitirá permanecer en todo momento centrado en tu propio eje, tanto física como emocional y mentalmente. Aunque todo se mueva dentro de ti y/o a tu alrededor,  sabrás encontrar el centro inmóvil y morar en él con calma.

Apertura. La firmeza interior generada por el profundo centramiento al que induce zazen te permitirá abrirte al mundo sin miedo y, al entrar en contacto con él, podrás tomar conciencia del dolor y del sufrimiento de los demás seres vivientes, así como de la gran oportunidad que es la vida humana.

domingo, 9 de agosto de 2015

arta al amor propio: Yo soy yo. Tú eres tú.

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Carta al amor propio: Yo soy yo. Tú eres tú.

Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
Esta palabras fueron escritas por Fritz Perls, un gran neuropsiquiatra psicoanalista que, junto con su esposa Lore Posner, se esforzó por explicarnos de forma simple cómo creamos nuestro mundo. Juntos procuraron que entendiésemos que queriendo complacer a los demás nos convertimos en nuestros propios verdugos y que valorar como verdadera nuestra propia realidad es el primer paso para comprendernos y seguir avanzando.
Lo cierto es que las mentiras que más daño nos hacen no son tanto las que decimos como las que vivimos. Hay momentos en nuestra vida que podemos caer en el error de vivir en una realidad falsa que a veces incluso nos podemos llegar a creer.
Vivir encerrado en la jaula que uno mismo crea significa creer en unos valores y promulgar otros, mostrarnos fuertes  y no estarlo, sentir miedo y disimularlo, mostrar interés y no tenerlo y un sinfín de posibilidades…
En realidad esta falsedad es creada por todos nosotros en algún momento de nuestras vidas. Aunque es excesivamente común hacerlo, las razones por las que nos comportamos de este modo no tienen por qué ser aceptables socialmente; es decir, podemos hacerlo para conseguir respeto, dinero, poder o prestigio.  Esto no solo supone un engaño a los demás sino que significa rechazarnos y no creer en lo que pensamos y sentimos como seres individuales y únicos.
Podemos reflejar nuestra falta de autenticidad en muchos momentos de nuestra vida. De hecho, con frecuencia, la forma que tenemos de fallarnos es  tan simple que basta con negar que nos comimos la última porción de chocolate que quedaba en el armario o que no hemos sido nosotros los primeros en encontrarnos rota la persiana.

50 plantas que atraen energías positivas según la sabiduria ancestral

Cada planta tiene una energía particular que puede convertirse en un medio eficaz para atraer buenos fluidos en todos los aspectos de la vida.
Buena suerte, purificación, limpias, prosperidad, desbloqueos:
1. Abedul: tiene una acción purificadora, por eso se le utiliza para proteger espacios y personas. En la antigüedad era utilizada para ahuyentar los malos espíritus.
2. Acacia: en la india se utiliza en la construcción de templos y como combustible en los fuegos sagrados. Unas ramitas debajo de la cama combaten las malas influencias. Sus hojas se utilizan en hechizos para atraer a un amor esquivo.
3. Ajo: además de sus propiedades medicinales y culinarias, se le atribuyen poderes mágicos, como el de evitar enfermedades contagiosas y proteger a los marineros de los naufragios. Es utilizado en sahumerio, cuando se ocupa una casa nueva, favorece el buen dormir y aumenta la potencia sexual.

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4. Albahaca: su suave aroma incrementa la energía sexual entre los amantes. Mezclada con trozos de carbón y quemada como incienso, favorece la unión matrimonial. Guardada en una bolsa, facilita los buenos negocios.
5. Alfalfa: sus hojas secas, en la cocina, combaten la pobreza y el hambre, quemar las hojas de esta planta atrae la prosperidad, el triunfo en los negocios, limpiar los espacios y atraer la buena suerte en general.
6. Aloe: esta especie, originaria del Congo, también es llamada sábila y se la emplea para combatir las malas energías. Plantada en tierra, puesta en un recipiente con agua o colgada, evita la envidia y los problemas económicos.
7. Amaranto: era utilizados por los aztecas en sus rituales funerarios. Las antiguas leyendas dicen que una guirnalda con sus flores cura y previene enfermedades y soluciona los problemas conyugales.
8. Apio: comer las semillas mejora la concentración y fortalece la memoria, los tallos quemados con flores de lirio aumentan los poderes psíquicos. Evita el insomnio y fortalecen el deseo.
9. Artemisa: en baños, permite olvidar el pasado, quemada aleja las personas negativas.
10. Azafrán: los fenicios utilizaban el azafrán en la preparación de los postres y dulces, que luego ofrecían a la diosa de la fertilidad. Se les da las mujeres para tranquilizarlas antes del parto.
11. Bambú: en china, las varitas de bambú son utilizadas para leer el ching, un oráculo milenario que predice el futuro. También para deshacer hechizos y alejar personas envidiosas.
12. Cactus: representa protección y castidad. Combate la envidia, aleja a los intrusos y absorbe las malas influencias y la energía electromagnética de los electrodomésticos.
13. Caléndula: también es conocida como novia del sol. Si es cortada un medio día soleado, potencia sus propiedades curativas. Ayuda el buen dormir, evita que la maldad llegue al hogar y precipita sueños proféticos.
14. Canela: planta dedicada a venus y afrodita. Se relaciona con la espiritualidad, el poder, el deseo, la protección y el amor. En polvo, esencia o en ramas, tiene efectos positivos para atraer buena energía en los juegos de azar y en las relaciones sexuales. Quemada estimula los poderes psíquicos.
15. Cardo: plantado en el jardín aleja a los ladrones protege contra el mal y evita los rayos. Los magos de Inglaterra lo utilizaban como varita mágica. Llevar un cardo seco en la billetera da energía y fortaleza en momentos críticos.
16. Castaño de indias: como se relaciona con el planeta júpiter, se le asocia también con la buena suerte y el dinero. Envolver un billete en una castaña, augura buenos negocios y decisiones correctas y oportunas.
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17. Cebolla: es utilizada en culinaria. Según los historiadores en Egipto era adorada por sus poderes mágicos también era utilizada como un amuleto para la buena suerte. Evita que las personas negativas invadan nuestra privacidad.
18. Cedro: el humo del cedro disipa las malas influencias, purifica el ambiente y cura el insomnio y las pesadillas. Un trozo en la billetera o cartera asegura que el dinero nunca faltará. Quemado como incienso, contribuye a mejorar la relación de pareja.
19. Cereza: atrae el amor y estimula la pasión sexual. Popularmente se cree que quien ata un mechón de pelo en una flor de cerezo, será feliz junto al ser que ama. El zumo es rico en hierro y tiene poderes curativos.
20. Clavo: se emplea en baños y se combina con canela azúcar y pétalos de rosas rojas, para atraer el amor. En incienso, repela fuerzas negativas, purifica los espacios y atrae el optimismo, la alegría y la confianza a quienes han pasado por alguna etapa crítica.
21. Diente de león: se le conoce también como endibia blanca o silvestre. Es una de las plantas relacionadas con la espiritualidad. La infusión estimula los poderes paranormales. Las hojas secas alejan a los malos espíritus.
22. Eneldo: utilizada en baños relaja, combate las malas energías y estimula el deseo sexual. Protege a los recién nacidos del mal de ojo. Popularmente se cree que comer sus semillas evita el hipo.
23. Estragón: los indios americanos lo consideraban como amuleto infalible para atraer el amor, el romance y la pasión.
24. Eucalipto: sirve para las dolencias respiratorias, combate a las personas negativas y favorece a los comerciantes sus hojas secas, debajo de la almohada, permiten conciliar el sueño y purifica los ambientes de las malas energías.
25. Girasol: como se le atribuye a la influencia del sol y del elemento fuego, representa la fertilidad, el deseo y la sabiduría. Si una mujer quiere quedar embarazada, debe consumir sus semillas, los baños con pétalos, clavos de olor, canela y azúcar atraen buena suerte en el amor.
26. Geranio: en México, los curanderos emplean sus pétalos rojos para aliviar a sus pacientes, los de tono rosa están indicados para proteger el hogar y la oficina de las malas influencias, mientras que el blanco aumenta la sensualidad y la fertilidad.
27. Ginseng: es una planta que tiene múltiples usos. La raíz se emplea en la fabricación de medicinas para potenciar la capacidad cerebral. Al quemarla, produce seguridad a la hora de tomar decisiones. Aleja los malos espíritus y tiene poderes afrodisíacos, por lo que es muy utilizada para estimular la pasión erótica.
28. Hierbabuena: además de sus propiedades curativas, esta planta se utiliza para librar a la gente de maleficios y envidias por causa de otras personas. Popularmente se tiene la creencia de quien lleva una pulsera de hierbabuena gozará de bienestar. Llevar hojas frescas en la billetera, tendrá prosperidad económica.
29. Hinojo: plantar en el jardín protege de cualquier agresión. Las semillas purifican el ambiente. Combaten la depresión y proporcionan energía.
30. Jazmín: representa al dios hindú Visnú. Beneficia las relaciones de pareja, especialmente en el aspecto espiritual. Favorece los sueños proféticos.
31. Jengibre: la raíz pulverizada se utiliza en rituales eróticos. Llevar jengibre en el bolsillo ayuda en los asuntos laborales y en toda clase de proyectos ambiciosos.
32. Laurel: sirve de amuleto y repele el mal. Como incienso evita los rayos, mezclado con sándalo, evita la maldad y purifica los espacios. Se cree que la pareja que quiera ser feliz debe arrancarle una rama de laurel.
33. Licopodio: también conocida como cola de zorro. Bañarse con agua de licopodio, antes de acostarse, libera la tensión.
34. Limón: se le asocia con la longevidad, la depuración y el amor correspondido. El zumo se utiliza para limpiar joyas, cristales y amuletos. Un baño en aguas de azahar, en noche de luna llena, potencia la pasión y la lujuria. Un limón verde en la cartera evita desgracias y habladurías.
35. Loto: en oriente se asocia con la espiritualidad, en yoga por ejemplo, existe la postura flor de loto, que permite sosegar la mente y meditar de una manera tranquila. En Egipto, era una planta que se le ofrendaba a los dioses. Quien tenga una mata de loto en casa será bendecido según las creencias.
36. Llantén: evita el estrés y la migraña, si se ata una rama de llantén con una cinta roja en la cabeza. Guardar hojas en la guantera del coche, libra de todo peligro.
37. Mandrágora: representa a los dioses Hécate y Ator. Es una planta poderosa que se emplea en hechizos y exorcismos. Fortalece las relaciones íntimas y se asocia con la fertilidad.
38. Manzano: es considerado como símbolo de inmortalidad. Para la tradición wicca, representa el alma. En los rituales del 31 de diciembre preparados a base de manzana, pétalos de rosas, canela y azúcar atraen el amor.
39. Mejorana: esta especie funciona como protector para sus dueños. Entre más crece, más protege, sobre todo contra la traición y la envidia.
40. Menta: se le conoce como meta de brandy, es una planta muy energética, que fomenta las vibraciones positivas en cualquier ambiente, combate el insomnio, en baños es relajante, también permite expresar los sentimientos reprimidos.
41. Muérdago: los druidas los veneraban y le atribuían Poderes mágicos. Protege contra enfermedad, la inseguridad y las catástrofes naturales. Es una planta muy común en la época navideña, existe la creencia que la mujer soltera que se acerque a un muérdago, conocerá el amor de su vida en poco tiempo.
42. Nuez moscada: es una de las especies predilectas para los rituales de la buena suerte en los negocios y la vida profesional. Combinada con clavos de olor y canela potencia sus propiedades.

43. Ortiga: se le asocia con el planeta marte y el deseo sexual. Es una de las especies que se han utilizado desde tiempo remoto para evitar problemas y vibraciones negativas. Un enfermo se puede recuperar si deja debajo el colchón unas ramas de ortiga.
44. Pasionaria: es la planta de la buena energía, la paz, el amor y la estabilidad. Disipa los problemas y ayuda a fortalecer las relaciones interpersonales.
45. Perejil: en la antigua roma se decía que protegía de los peligros y del mal de ojo. Un baño limpia el cuerpo de malas energías y aleja adversidad. Estimula el deseo y la fertilidad.
46. Pino: evita que el mal llegue al hogar y aleja las amistades indeseables, quemando como inciensos carga de energía los espacios. Se le atribuye también propiedades relajantes.
47. Romero: de aroma profundo, resulta excelente para atraer grandes amores. De hecho, si está dispuesto a vivir un romance intenso siga estas instrucciones.
Coloque unas cuantas ramitas de romero en pequeñas bolsitas y ubíquelas en su closet, si perfuma las sábanas de su cama, tendrá garantizada la fidelidad de su pareja.
48. Ruda: tradicionalmente se dice que esta planta es eficaz para combatir la mala suerte y el mal de ojo. Si es plantada aleja la envidia a la gente negativa y a toda de clase de situaciones desagradables. Asimismo, evita enfermedades y malas influencias. Un baño con agua de ruda protege contra cualquier tipo de accidente.
49. Tabaco: en Sudamérica es utilizado por los chamanes en rituales de comunicación del más allá con los espíritus de la naturaleza. Suelen masticarlo, para hacer con él masajes en el cuerpo, con el propósito de combatir los dolores de espalda, brazos y piernas. En algunas partes, la lectura del tabaco se usa para predecir el destino de una persona.
50. Tomillo: es una especie de planta purificadora, que evita las pesadillas, se utiliza también en hechizos que favorecen la autoestima, la energía, la seguridad.
En la antigua Grecia, era utilizada para limpiar los templos sagrados de las malas energías y vibraciones de los visitantes.

domingo, 2 de agosto de 2015

DE CÓMO (NO) NOS RELACIONAMOS

DE CÓMO (NO) NOS RELACIONAMOS
"Debo subrayar lo suficiente la importancia de esforzarse hacia la integración de opuestos fragmentados y hostiles, tanto como se experimenta dentro de la personalidad cuanto entre dos personas.
Algunos prefieren representar casi exclusivamente el papel de persona superior, o el de persona inferior, por lo que para ellos el opuesto se experimenta continuamente como existente en otras personas. En ambos casos el proyectar sólo un papel, ya sea el de superior o de inferior, y el de representar uno mismo los dos papeles, existe un hueco en la personalidad. En este caso de las polaridades tenemos un hueco crítico: no hay centro. La persona no tiene manera alguna de experimentarse a si misma como involucrada vitalmente en el mundo que la rodea."
De "Terapia Gestalt", Teoría y Práctica de Fritz Perls
Ilustración: Adara Sánchez Anguiano, Distancia

la fascinante relación entre la Luna y los neurotransmisores

El cielo en el cerebro: la fascinante relación entre la Luna y los neurotransmisores

SIGUIENDO CON UNA EXPLORACIÓN DE LA CRONOBIOLOGÍA Y DE LA RELACIÓN ANTROPO-BIO-CÓSMICA PROBAMOS UN MÉTODO PARA AUMENTAR EL DESEMPEÑO COGNITIVO Y LA PRODUCTIVIDAD BASADO EN LA SINCRONIZACIÓN ENTRE LA MENTE Y LA LUNA

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 07/04/2015 A LAS 02:04:34


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El hombre cobra vida a través del qi del cielo y la tierra; madura al ritmo de las leyes de las cuatro estaciones.
El Clásico Interno del Emperador Amarillo
Cuando le preguntaron a Pitágoras qué era el tiempo, respondió que era el alma del mundo.
Plutarco
Para el hombre antiguo era un hecho incontrovertible que su vida estaba ligada a los procesos astronómicos y a los ciclos estacionales que marcaban los astros. No sólo dependiendo del cielo y de la tierra –y de su relación de creatividad y receptividad– para cosechar sus alimentos, sino también para cultivar una vida sana y virtuosa física y mentalmente. El hombre, como parte de la tierra, también recibe del cielo la energía que le permite crecer. Esto era parte de una cosmogonía que tiene como piedra angular la visión del microcosmos como un espejo del macrocosmos: una filosofía natural perenne que encontramos presente en mayor o menor medida en todas las culturas antiguas. El hombre moderno, no sin arrogancia, ve en esto un rasgo del pensamiento mágico-primitivo que el pensamiento racional ha rebasado. Despojado de este espíritu, el paradigma médico del hombre occidental no toma en cuenta la influencia de factores ambientales y mucho menos cósmicos. Pero hoy sabemos, por experiencia propia, que la medicina occidental moderna es muy buena para atacar y extirpar padecimientos agudos, pero sufre cuando se trata de curar y no sólo aliviar los síntomas de enfermedades crónicas (las enfermedades del tiempo). Tradiciones de medicina antigua, por ejemplo la espagiria (alquimia vegetal) o la acupuntura, curan balanceando y despertando los procesos de autosanación del cuerpo; la medicina alópata moderna “cura” suprimiendo síntomas con fármacos que generan efectos secundarios en otros sistemas y órganos, porque estos no son concebidos como estrechamente interdependientes. Existen, sin embargo, señales de una mayor apertura a sistemas holísticos dentro de la ciencia médica occidental, especialmente a partir de recientes hallazgos en la epigenética, y particularmente en la cronobiología.
Como vimos en un artículo anterior sobre la cronobiología, existe una relación entre la cualidad particular del tiempo y la salud humana y su disposición y aptitud para realizar ciertas tareas. En otras palabras, no todos los momentos son iguales, y realizar cierta acción en determinado momento puede ser contraproducente o, en el sentido contrario, doblemente provechoso, siendo catalizada por la energía que predomina en ese momento (el universo como proceso de aikido). Ser conscientes de esto, de los cambios, de los ciclos y de las diferentes cualidades de los momentos, es ya un paso importante para armonizar el cuerpo y la mente, ahorrar recursos y almacenar energía.
Después de este acercamiento teórico, sigamos con una aplicación práctica de la cronobiología con la intención de comprobar que esta relación entre el hombre y el cosmos no es sólo analogía poética sino correlación energética.
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La praxis de la Luna
Hace unas semanas entrevisté al doctor Mark Filippi, cuyo Método somático descubrí leyendo Present Shock, de Douglas Rushkoff, analista de medios que quizás sea el más legítimo heredero de Marshall McLuhan. Rushkoff empleó el sistema de Filippi, basado en una conexión entre las fases de la Luna y cuatro neurotransmisores básicos, para maximizar su desempeño escribiendo su libro (una especie dewalk-the-talk, ya que uno de los temas del libro de Rushkoff es la importancia de tomar conciencia de los efectos que tiene vivir conectado a internet 24/7 y abandonar los ciclos naturales). Rushkoff explica cómo trabajó con este método en la escritura de su libro:
Usaba la primera semana de la Luna para organizar los capítulos, hacer entrevistas, y hablar con amigos y colegas sobre las ideas que estaba trabajando. En la segunda y más intensa semana, me encerraba en mi oficina, con una tarea definida, y lograba escribir la mayor parte del libro. En la tercera semana, editaba lo que había escrito, leía material nuevo y saltaba hacia cualquier sección que me llamara, probando ideas nuevas. En la última semana, revisaba la estructura y pasajes difíciles y reprogramaba la pesadilla que es mi sitio web. Mi propia experiencia es que mi productividad aumentó cerca de un 40%, y mi paz mental durante todo el proceso se transformó completamente para bien. Aunque esto resulte anecdótico para cualquier otra persona, ciertamente me convenció de seguir consciente de estos ciclos de ahora en adelante.
Filippi describe su sistema, en su concepción más amplia, como una conciencia de “la relación entre el mundo interior y el mundo exterior”. Esto basado en una interiorización del aspecto cuaternario que rige los ciclos en la naturaleza: cuatro estaciones, cuatro fases lunares, cuatro cuartos de hora, cuatro elementos, cuatro fases de la respiración, etc. El cuatro es parte esencial del ritmo y de la medición. “El cuatro es una constante en la forma en la que las cosas se organizan en la naturaleza y en cómo absorbemos información, dividiéndola en grupos de cuatro”, explica Filippi.
El método de Filippi es una continuación del trabajo de Irving Dardik, Joel Robertson y David Goodman, quienes, cada uno en su ámbito, han elaborado una teoría sobre las oscilaciones en el desempeño fisiológico, emocional y mental del ser humano. “Mi ecología se desprende de la confluencia del modelo de Goodman de cuatro fases y las ideas de Robertson sobre performance. También sé que existe una correlación con el sistema de acupuntura [esto es el sistema de acupuntura lunar que se describe en Clásico del Emperador Amarillo]”. Particularmente la historia de esta correlación entre la Luna y los neurotransmisores se origina en Goodman, quien en las últimas décadas ha recopilado minuciosamente información sobre sueños y estados emocionales en un diario propio y de diferentes sujetos de estudio. Goodman sugiere que existe un patrón: “Surgen cuatro cambios emocionales naturales. Estos los he reportado desde 1996 como: pasivo ascendente, activo ascendente, pasivo ascendente y activo descendente”. La idea de que estos ciclos emocionales están ligados a la Luna viene del libroBody Time (1971), de Gay Gaer Luce, en donde se propone la siguiente hipótesis:
Un sondeo calendárico de los síntomas de las personas sanas probablemente revelará que una sorprendente cantidad muestran oscilaciones en peso, vitalidad, desempeño óptimo, pesimismo, apetito, sueño; oscilaciones en brillantez y apagamiento, empeño y apatía, volubilidad e imperturbabilidad, malestar y robusto bienestar.
moon1Efectivamente, Goodman documentó la presencia de estas oscilaciones, las cuales relacionó con una secreción dominante de neurotransmisores según la fase lunar. Con esto sentó las bases para explicar por qué las personas atraviesan diferentes estados de ánimo y de capacidad cognitiva sin que modifiquen sus hábitos: existen factores ambientales cíclicos que regulan la producción de nuestros neurotransmisores. Esto es importante ya que algunas personas después de sentirse deprimidas o especialmente ansiosas por unos días no tardan en hurgar en su gabinete de medicamentos. Es necesario señalar que el sistema de Filippi difiere del orden que Goodman estableció, sin embargo, después de ponerlo a prueba en reiteradas ocasiones, ha mostrado tener coherencia y arrojar resultados positivos.
El método somático de Filippi  no sólo está basado en la sincronización con el ciclo lunar, sino en una sincronización general de los procesos cognitivos, de manera interna y externa. Aquí, sin embargo, nos concentraremos sólo en la conexión entre las fases lunares y los neurotransmisores. La correspondencia básica es:

-Primera semana lunar: acetilcolina
-Segunda semana lunar: serotonina
-Tercera semana lunar: dopamina
-Cuarta semana lunar: norepinefrina (o noradrenalina)

Los neurotransmisores son mensajeros químicos que viajan en el espacio sináptico llevando información de neurona a neurona.  La mayoría de los neurotransmisores son sintetizados a partir de los aminoácidos presentes en nuestros alimentos, pero sabemos también que factores ambientales influyen en la conversión de estas moléculas neuromediadoras. Un ejemplo muy conocido es la disminución de la serotonina en invierno debido a la menor exposición al Sol, lo que produce el trastorno afectivo estacional; podemos observar aquí un efecto de carácter literal, la luz del Sol se convierte en serotonina, lo cual nos mantiene animados; la oscuridad nos deprime. Existen numerosos neurotransmisores, pero tanto Goodman como Robertson y Filippi identifican a la acetilcolina, la serotonina, la dopamina y la norepinefrina como los dominantes en cuanto a su influencia en el estado de ánimo y en el desempeño psicofísico. “Son diferentes sabores de coherencia”, dice Filippi, “y los cuatro vienen a ti todo el tiempo, pero uno es el principal en determinado momento”.
Algunas personas parecen tener una mayor inclinación hacia alguno de estos cuatro grandes dominios. “¿Cuál es tu tendencia? “¿Cuál es tu forma predominante de mostrarte en el mundo”, dice Filippi. “Conoce tu soma,  para que puedas adoptar una estrategia de refinamiento de las áreas en las que tienes cierta carencia natural”.
Se pueden seguir ciertas indicaciones para balancear una deficiencia en la producción de neurotransmisores, sin tener que tomar antidepresivos o buscar “highs” permanentes a través de cosas como el sexo y el deporte extremo. Por ejemplo, Joel Robertson, en su libro Natural Prozac, nos dice que escuchar a Bach es una forma de provocar la secreción de serotonina: nos produce una calma energética. Podemos también hacer reformas a nuestra dieta. Otra forma es simplemente estar conscientes del calendario lunar y de los picos y valles que seguimos en el curso de 1 mes (o el ciclo que determinemos, ya que algunos de nosotros podríamos estar un poco desfasados). Esto permite una especie de neurofeedback: si nos vemos reflejados en el espejo del cosmos, un bajón en nuestro desempeño no será recibido con frustración, sino aceptado como un proceso de regeneración en el que estamos participando colectivamente. Una marea externa que se vuelve interna. 
yellowAunque el sistema de Mark Filippi tiene la virtud de incorporar multidisciplinariamente nuevos hallazgos científicos, personalmente lo que más confianza me da es que coincide en espíritu con las observaciones realizadas por el gran clásico de la medicina china: El Clásico Interno del Emperador Amarillo (Huangdi Neijing), para algunos la biblia de la acupuntura. En el texto atribuido al Emperador Amarillo, se dice:
Al principio de la luna creciente, el qi y la sangre se originan como esencia, y el qi de defensa se empieza a mover. Cuando el disco de la Luna está lleno, la sangre y el qi están repletos, los músculos y el tejido  firmes. Cuando el disco de la Luna se vacía los músculos y el tejido menguan, los conductos y los vasos se agotan y el qi de defensa se pierde.
La apariencia física existe por sí sola. Es por eso que uno sigue las temporadas del cielo para regular la sangre y el qi… Uno sigue la secuencia del cielo y los tiempos de abundancia y agotamiento. La posición [del qi] está determinada en observancia de los cuerpos celestes moviendo [la posición de su] luz.
Algunos verán superstición y pensamiento mágico en esta indicación que sirve como guía para modular la intensidad del tratamiento de acupuntura; otros (me incluyo) verán aquí una muestra de sabiduría milenaria, ya que este método sigue aplicándose con resultados avalados empíricamente después de más de 2 mil años en China y numerosos otros países en los que se practica medicina china.
El qi en la medicina china es un término que generalmente se traduce como energía o aire, pero que tiene también la connotación de “información” que puede dirigirse en el cuerpo (con el dao-yin) para reprogramar funciones orgánicas. Aunque evidentemente no es lo mismo, para fines prácticos podemos substituir qi por los diferentes neurotransmisores y descubrimos un patrón similar, el cual, por otro lado es marcado de manera literal por la misma Luna: más luz es más energía y claridad. Como en el cielo en la tierra, y como en los cuerpos celestes en el cuerpo humano.
Spain Supermoon
Los cuatro neurotransmisores y las cuatro fases lunares
Con el interés de que este método pueda ser estudiado de manera sencilla y llevado a la práctica, revisemos los efectos particulares de los distintos neurotransmisores y la clasificación que hace Mark Filippi en su sistema somático:
Filosomático—Acetilcolina-Luna Nueva/Cuarto Creciente:
La primera semana del ciclo lunar corresponde al neurotransmisor acetilcolina y a una inclinación filial. “Cuando estamos surcando en acetilcolina, nos volvemos más sensibles, más aptos a actividades grupales y más receptivos emocionalmente”, dice Filippi. Esta semana se caracteriza por mucha energía pero no tanta concentración. Rushkoff observa que en la semana de la acetilcolina “las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas”. La acetilcolina neurológicamente está asociada con la memoria y el aprendizaje (fármacos que suprimen los receptores de acetilcolina afectan la memoria y el aprendizaje). La luna nueva es el momento para iniciar nuevos proyectos, para sembrar plantas pero también ideas, imágenes e intenciones y aprovechar la energía ascendente.
Ontosomático—Serotonina—Cuarto Creciente/Luna Llena
La segunda fase de la luna, que va del cuarto creciente a la luna llena, corresponde a la serotonina. Esta semana se tiene mucha energía y además mucha concentración mental por lo que es ideal para la realización de trabajo creativo. Esta es la semana en la que Rushkoff escribió la mayor parte de su libro. Filippi recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar estos momentos de lucidez en los que nos acompaña nuestra musa. La serotonina participa en numerosas funciones orgánicas, incluyendo un rol principal en la digestión (por lo que muchas enfermedades gastrointestinales son tratadas con antidepresivos), pero está sobre todo identificada con regular el estado de ánimo. En la semana del cuarto creciente nos sentimos saciados y plenos. Este estado, sin embargo, puede desbordarse y desfondarnos si no encontramos ese espacio reflexivo para canalizar nuestra energía. En otras palabras, aunque muchas personas pueden sentir la atracción de utilizar (y dilapidar) esta energía socialmente, es un momento de trabajo y cultivación personal.
Ecosomático—Dopamina—Luna Llena/Cuarto Menguante
La semana de la dopamina, es una semana de distracción y divertimento, de involucrarse en actividades sociales y ecológicas, con una cualidad empática. La dopamina neurológicamente está asociada con las experiencias y los estímulos que producen las experiencias, el placer, la recompensa y la excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho.
Exosomático—Noradrenalina- Cuarto menguante/Luna nueva
La semana en la que entramos en la fase de “huir o pelear” (fight or flight), un estado defensivo en el que instintivamente nos protegemos (ya que tenemos menos reservas). Hay mucho análisis, pero poca inspiración. “Es  un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo”, dice Filippi. Rushkoff bromea con que es como la mentalidad de Barack Obama. Un regreso parcial al cerebro reptiliano. Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa.

Elogio de la Luna (y un argumento personal a favor de la Luna)
La Luna en los sistemas simbólicos de la antigüedad regenteaba el agua. Sabemos científicamente que la Luna controla las mareas, coordina la menstruación y afecta la ovulación, la retención de orina, y se correlaciona con episodios de diarrea y problemas cardiovasculares. El ser humano, según nos enseñaron en la escuela, es mayormente agua. Esa agua compuesta que es la sangre lleva oxígeno (potencial de energía), nutrientes y productos neuroquímicos a las diferentes partes del cuerpo. Es concebible que la fuerza de la atracción de la Luna ejerza un efecto, aunque sea sutil, en este sistema de distribución. En el Clásico Interno del Emperador Amarillo se dice: “En la tierra hay arroyos, ríos,y océanos. En los seres humanos hay canales y meridianos. Todos ellos con influencia mutua”.
Apelamos aquí entonces a contemplar la posibilidad de que, aunque en un principio sea muy sutil y difícil de percibir, nuestra productividad y bienestar general pueden ser fácilmente mejorados siguiendo una práctica de armonización lunar, una especie de meditación distribuida a lo largo de 1 mes, cuyo fundamento es simplemente observar el tiempo (lo que Pitágoras llamaba “el alma del mundo”) y los efectos particulares que ejerce sobre nuestro organismo, suspendiendo la incredulidad de que somos independientes y estamos separados de los otros procesos naturales, que estamos en un río aparte, que corre solo, sin influencias. Juega con la idea que animaba la filosofía china: somos, como el emperador, el hijo del cielo. Realmente no tienes mucho que perder.
Cuando vivimos en un mundo que ha perdido la sincronía, que está fuera de tono, es apropiado recordar la frase de William Blake: “Debo de crear mi propio sistema o seré esclavizado por el sistema de otro hombre”. William Burroughs en The Revised Boy Scout Manual propone como primer paso para retomar el control de la realidad “proclamar una nueva era y desarrollar un nuevo calendario”. Rushkoff actualiza: “Si no sabes cómo funciona el sistema que estás usando es probable que el sistema te esté usando”.
Existe, por supuesto, una alternativa más tradicional y más segura a crear un propio sistema autónomo. Abandonar el sistema impuesto por el mainstream de la sociedad y encontrar, en equilibrio entre la observación individual –el conocimiento de uno mismo, “Know thy soma”, dice Filippi—y la observación de la naturaleza, un sistema integral. Uno de los sistemas milenarios que mejor ha sobrevivido el paso del tiempo –porque es un reflejo orgánico del tiempo mismo— es el calendario lunar. Las palabras mes, menstruación y moon, en inglés,todas tienen la misma raíz (medir). La Luna es un viejo reloj de luz y agua. Tanto los chinos como los hebreos siguen usando una base lunar para dar coherencia y estructura a sus vidas; los mayas, en su asombrosa percepción astronómica, también desarrollaron un importante calendario lunar; son innumerables las culturas antiguas que rigieron sus vidas por la Luna. El calendario lunar, además, tiene una ventaja, puede ser experimentado en el cuerpo (ese antiguo reloj interno), algo que muchas mujeres han comprobado, más allá de que esté o no legitimado por la ciencia.
Screen shot 2015-04-07 at 1.58.16 AMRecordar, tal vez como aliciente, que la Luna en el mandala tibetano de la Rueda de la Vida es lo que señaliza una posibilidad de escapar del ciclo ilusorio del sufrimiento y la reencarnación; es un símbolo de la liberación del sistema impuesto. Buda meditando apunta a la Luna. Imagina esta paradoja: una experiencia temporal más coherente es lo que nos lleva a lo intemporal, a lo que no está sujeto ya a la impermanencia y las mutaciones. 
Después de 2 meses siguiendo un protocolo lunar en mi trabajo y actividades, mi impresión es que el sistema de Filippi (que además coincide con los consejos del Emperador Amarillo) tiene una cierta coherencia, es decir, se ajusta elegantemente a los efectos de la Luna en la biología humana, aunque permita ciertas interpretaciones y variaciones en función de una adaptación individualizada. Siento una mayor energía y una mayor concentración cuando la Luna crece y una peligrosa plenitud en la luna llena (que puede derramarse y drenar si no se practica una especie de tensegridad), un sutil descenso en la función cognitiva y una mayor aprehensión en la fase menguante (que, sin embargo, se puede paliar si uno se relaja y no se obsesiona con la energía que pierde: entonces hay una pequeña y tranquila muerte al final del mes lunar).
A fin de cuentas, el calendario no debe convertirse en un dogma o en un determinismo cronobiológico, sino en una plantilla que nos permite organizar mejor nuestras actividades y catalizar la cualidad vibrante (el qi) del tiempo. El hecho de observar los efectos y las correlaciones entre las diferentes fases y estaciones de la naturaleza y nuestro cuerpo y mente es probablemente la virtud principal de este ejercicio de cultivación de la salud a través de la regulación energética y emocional. Genera el efecto, que no deberíamos desestimar como secundario, de crear conciencia corporal de nuestra relación con la naturaleza y el cosmos. Nos regresa ese sentido asombroso de pertenencia: nuestros actos tienen más sentido y profundidad cuando están unidos a los procesos del universo.
Twitter del autor: @alepholo

La vida es una fiesta

LOS SEIS CONSEJOS DE LA “CÁTEDRA DE FELICIDAD” DE LA UNIVERSIDAD DE HARVARD

La vida es una fiesta (y llegaron los mozos)

La Universidad de Harvard tiene una cátedra de “Ciencia de la Felicidad”. Y estos son los seis consejos fundamentales que se desprenden de esa asignatura.


Atesorar felicidad: un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. Incluso es materia de estudio en la prestigiosa Universidad de Harvard.
Foto: Daniel Andrés Forero

Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han sido un poco más felices, no solo por estudiar en una de las mejores facultades del mundo, sino porque, de hecho, han aprendido a través de una asignatura. Su profesor, el doctor israelí Tal Ben-Shahar, es experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como "la ciencia de la felicidad". De hecho, sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o a jugar al golf: con técnica y práctica.
Con su libro éxito de ventas "Being Happy" y sus clases magistrales, los principios extraídos de los estudios de Tal Ben Shahar han dado la vuelta al mundo bajo el lema de "no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz". El secreto parece estar en aceptar la vida tal y como es, lo cual, según sus palabras, "te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas".
Aunque por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, aun así cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez se tiene suficiente felicidad? "Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos", explica en declaraciones recogidas por el periódico madrileño El País.

Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:
1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! "Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría", añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.
2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista".
3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer.
4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. "Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello", propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que "quien mucho abarca, poco aprieta", y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: "Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia".
5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que "a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia". El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.
6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, "nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso". Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, "casi mejor que se los quede otro". Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como 'oportunidad', que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora.


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Este es el descubrimiento de la epigenética que Jung había notado hace casi 100 años

Este es el descubrimiento de la epigenética que Jung había notado hace casi 100 años

LOS NEUROCIENTÍFICOS SE VIERON OBLIGADOS A UTILIZAR UN CONCEPTO SIMILAR AL EMPLEADO POR CARL G. JUNG, QUIEN SE ENCARGÓ DE FUNDAR EL TÉRMINO DE “TRAUMA INTERGENERACIONAL“

POR: MARÍA JOSÉ CA - 10/06/2015 A LAS 10:06:54

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Un trauma, por sí solo, es una herida cuyo elemento principal es la fragilidad y ruptura de un cuerpo, una psique, un concepto o una memoria. Se trata de una herida difícil de sanar, la cual tiene la capacidad de infectarse y de deteriorar el estado de una persona así como de sus seres cercanos. Un corazón roto, un asalto, un secuestro, un genocidio o la negligencia afectiva son eventos que tienen el poder de convertirse en un trauma que altera la psique y el soma. 
Que una herida, física o psíquica, no pueda sanarse, se debe a que el sistema está siendo constantemente atacado por niveles desorbitantes de estrés. Es en ese momento que el cuerpo comienza un ciclo vital de supervivencia, como una ayuda vital a la adaptación a aquella situación que genera estrés, y por lo tanto comprometerá a mecanismos cerebrales, endocrinos e inmunológicos para lograrlo. Por otro lado, en caso de que el sistema, psique o soma no sea capaz de manejar la cantidad ni la potencia del estrés, terminará por sobresaturarse creando una nueva línea basal (línea base, estabilidad orgánica) llamadaalostasis.
Cualquier persona que ha sufrido de un corazón roto sabe que el trauma no es estático: a veces podemos ser víctimas de una ira en contra de aquella persona que logró, en su momento, que cualquier malestar se difuminara; y en otras, simplemente sentir una tristeza profunda que anula toda vitalidad y tranquilidad. Este trauma está provocando que el cuerpo y la mente sufran de un equilibrio forzado en los límites de la piel (la alostasis): se eleva el ritmo cardíaco, se desarrollan malestares corporales, en ocasiones se sufre de ataques de pánico derivados de una hipervigilancia constante,  el cuerpo se inundará de cortisol provocando migrañas, problemas con el sistema endocrino, alteraciones en la temperatura y en el cuerpo, dermatitis o inclusive asma, se planeará –inconscientemente– huir o pelear las 24/7, entre otros síntomas. 
Los neurocientíficos le llamaron a este proceso autopreservación, el cual tiende a afectar a otras áreas para sobrellevar el trauma. Regresando al ejemplo del corazón roto, en ese estado normalmente nos vemos afligidos por una serie de problemas para concentrarnos o aprender, para relacionarnos y mostrar (o recibir afecto); experimentamos síntomas de depresión, ansiedad y hasta disociación entre cuerpo y mente (adormecimiento de una parte del cuerpo, etc.) o de mente y mente (flashbacks, vivencia donde se está sin estar); encontramos dificultad para regular emociones como la ira, el miedo o la tristeza; tendemos a exponernos constantemente a situaciones de riesgo y autosabotajes, como cuando en un deadline de un trabajo importante decidimos dormir en vez de invertir tiempo y energía en el proyecto; sentimos con especial potencia una mezcla de enojo, culpa, vergüenza, ansiedad, estancamiento, incomprensión, codependencia, miedo al abandono, frustración, fatiga crónica, etcétera. 
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En pocas palabras, nos encontramos rodeados de confusión, inocencia y vulnerabilidad debido a los efectos de una vida interrumpida, una herida que parece nunca curarse. Y la realidad es que estas experiencias traumáticas pueden ser irreversibles, ya que las nuevas experiencias se irán adquiriendo dentro de un formato del sistema dañado de la alostasis. En consecuencia, el trauma tendrá el poder de definir la existencia cuerpo-mente tanto de esa persona como de su descendencia. Es decir que un trauma puede afectar hasta a cuatro generaciones abajo de la propia. 
Toda esta información se ve actualmente apoyada por la epigenética (término acuñado por Conrad Hal Waddington hace un poco más de 60 años), la cual se dedica a estudiar el conjunto de procesos químicos que modifican el ADN sin alterar su secuencia. De acuerdo con las premisas básicas de la epigenética, la constante interacción entre genes y ambiente crea bioquímicamente un mecanismo que altera positiva o negativamente procesos moleculares (cambios hormonales, celulares, sinápticos) así como la expresión genética y su devenir a futuro. 
La realidad es que la expresión del genoma –es decir, el fenotipo– cambiará según las experiencias con el medio ambiente, y estos cambios epigenéticos se verán reflejados en la heredabilidad durante la procreación de una persona. Esto se descubrió en 1997, cuando en un experimento con ratas, separaron a dos madres con sus respectivas crías. A una de ellas la sometieron a estímulos estresantes; a la otra, a estímulos de cuidados nutritivos. Los resultados fueron sorprendentes: las crías de la primera rata crecieron con la misma expresión del genoma estresante así como un desarrollo cerebral menor, mientras que las de la segunda no mostraron ningún indicio de anormalidad. 
Fue entonces que a través de la neurociencia se aprendió a darle una representación válida (y por supuesto científica) a la heredabilidad del trauma. Esto significaba que los sobrevivientes de un genocidio, como los indígenas de América, los judíos en el Holocausto o los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, han sido capaces de transmitir el trauma a generaciones hasta el fin de los tiempos. 
Sin embargo, esta no había sido la primera vez que el término había entrado en el ámbito del estudio de la psique. Los neurocientíficos se vieron obligados a utilizar un concepto similar al empleado por Carl G. Jung, quien se encargó de fundar el término de “trauma intergeneracional“. 
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Para este pater del psicoanálisis, un elemento fundamental en el trauma intergeneracional es el de  la proyección. Se supone que la proyección traumática del inconsciente colectivo se encarga de transmitir y mantener activas las sensaciones anteriormente descritas a través de conexiones neuronales tempranas. Prácticamente este conjunto de sinapsis intergeneracional se activa en el presente, produciendo conductas aprendidas por generaciones del pasado y que siguen siendo útiles en el aquí y en el ahora. Podríamos inclusive decir que es este inconsciente colectivo el encargado de brindar dichas conexiones a través de conceptos y símbolos (también llamados arquetipos) que cargamos con nosotros, y que hablan de experiencias de nuestros ancestros. Cuando hablamos específicamente de experiencias traumáticas, estas proyecciones inconscientes distorsionan las conductas en el presente, reviviendo sentimientos que pertenecieron a la familia de origen en el momento del trauma. Sin embargo, los arquetipos no solo transmiten las experiencias traumáticas de generaciones pasadas, también los aprendizajes y las experiencias para sobrevivir al trauma mismo.
Es así que el inconsciente colectivo pone a nuestra disposición herramientas para volvernos resilientes al trauma (y no solo acostumbrarnos a él). Dado que la psique humana es sabia, el humano busca alternativas en lo arquetípico y en lo intuitivo para guiar al alma a volver a vivir con un nuevo enfoque cosmovisual: la ensoñación, lo místico, el anhelo de lo indómito, la creatividad, los verdaderos amores, son las experiencias y las enseñanzas fugaces que reproducen la belleza de la naturaleza; las cuales infunden en nosotros la confianza en el camino de la vida, en el conocimiento cada vez más profundo de nosotros mismos, en el Yo intuitivo innato. 
Para lograrlo es indispensable iniciar con un estilo de reprogramación del cerebro a través del cambio de la narrativa del trauma mismo. Es decir, alterar el autoconcepto de víctima a resiliente como único método de supervivencia. Esto cambiará, en consecuencia, las sensaciones asociadas con esos eventos traumáticos, lo cual regenerará las conexiones neuronales (proyecciones). Esto a su vez modificará al cerebro de estado de supervivencia a modo de curiosidad, permitiéndole al inconsciente empezar el proceso de autocuración y resiliencia. 
Para concluir y citando a Bruce Perry, psiquiatra especialista en trauma crónico: 
Los cambios cerebrales responden a experiencias repetitivas y con patrones: mientras más repitas algo, más cuajada será la experiencia. Esto significa que toma tiempo acumular repeticiones, y por tanto la rehabilitación misma. Se requiere de paciencia para que estas repeticiones continúen. Entre más largo el período del trauma, o entre más extremo el trauma, se requerirá mayor número de repeticiones para recuperar el balance. [...] Lo único que necesitan las personas que han sufrido trauma es sentirse seguros y amados.